Cómo reparar una manguera de ducha que gotea sin llamar a nadie
En este artículo
La manguera de ducha que gotea es uno de esos problemas que parece pequeño pero que va acumulando agua en el suelo y generando manchas de humedad con el tiempo. En la mayoría de los casos, el problema no está en la manguera entera, sino en las juntas de los extremos, y cambiarlas lleva menos de diez minutos.
No necesitas saber de plomería. Solo necesitas las juntas correctas y un poco de cinta de teflón. La causa más frecuente son juntas de goma desgastadas o mal asentadas, no un fallo del tubo.
Lo que necesitas
- Juntas de goma del tamaño correcto (las de 1/2″ son el estándar de la mayoría de mangueras de ducha; algunas conexiones usan 3/4″)
- Cinta de teflón (también llamada cinta PTFE)
- Llave ajustable o de grifa (solo si las roscas están muy apretadas)
- Paño seco
Dónde está realmente el problema
Una manguera de ducha tiene dos extremos: uno que conecta con el grifo o mezclador, y otro que conecta con el cabezal. En cada extremo hay una junta de goma (una arandela plana, a veces con filtro incorporado en el lado del grifo) que es la que sella la conexión. Con los años la goma se endurece por el calor del agua y pierde elasticidad, se aplana y deja de rellenar el hueco entre las dos piezas metálicas. Ahí aparece el goteo.
Antes de tocar nada, seca bien ambos extremos y abre el agua un momento. La gota se forma siempre en el punto que falla, así sabes en cuál de los dos extremos está la junta gastada y te ahorras desmontar el otro.
Pasos para solucionar el goteo
1) Cierra el agua
Cierra el grifo de paso del baño o, si no hay uno accesible, la llave general de la vivienda. Después abre el grifo de la ducha unos segundos: sale el agua que queda en el tubo y baja la presión residual.
Ese último paso es el que más gente salta. Aunque el mando esté cerrado, la tubería sigue cargada hasta la válvula del mezclador, y al aflojar la rosca el agua sale de golpe.
2) Desconecta el extremo que gotea
Gira la tuerca de la manguera en sentido antihorario. Casi siempre cede a mano, porque estas tuercas están pensadas para apretarse sin herramienta. Si está agarrotada por la cal, envuelve la tuerca con un paño y haz fuerza sobre el paño. Después saca la junta de goma del interior con los dedos o ayudándote con un destornillador fino.
Si tienes que recurrir a la llave, protege el cromado con cinta adhesiva o con el mismo paño. Los dientes de la grifa muerden el acabado y dejan marcas que no se van.
3) Inspecciona la junta vieja
Mírala a contraluz y dóblala un poco entre los dedos. Una junta sana vuelve a su forma sola; una gastada queda aplastada, cuarteada o con un borde comido. Esa es tu causa del goteo.
Si la goma sigue elástica y sin grietas, revisa la superficie de apoyo: costras blancas de cal o restos de suciedad impiden que la junta asiente plana y dejan un camino por donde el agua se escapa. Límpiala con un paño y vinagre. Lo que no funciona es volver a montar la misma junta gastada esperando que selle esta vez.
4) Coloca la junta nueva y aplica teflón
Mete la junta nueva en el fondo del extremo de la manguera, bien plana y sin que quede montada sobre el borde. Envuelve la rosca del grifo o del cabezal con 3 o 4 vueltas de cinta de teflón, en el mismo sentido en que vas a apretar la tuerca (horario, visto desde el extremo de la rosca). Conecta y aprieta a mano, y solo si hace falta, media vuelta más con la llave.
El sentido del teflón importa: enrollado al revés, la cinta se arruga y se desenrolla en cuanto empiezas a apretar, y acabas con hilos sueltos dentro de la conexión. Tampoco fuerces el apriete. La junta es lo que sella; apretar de más solo deforma la goma y machaca la rosca, sobre todo si la tuerca es de plástico cromado.
5) Abre el agua y comprueba
Abre el paso poco a poco y deja correr el agua. Pasa un papel de cocina seco alrededor de las dos conexiones después de medio minuto: el papel detecta la humedad fina que a simple vista no se ve. Si aparece una gota, aprieta un cuarto de vuelta más.
La prueba tiene que hacerse con la presión normal de la instalación. Muchos goteos solo aparecen con el agua a tope, así que revisar con el paso medio cerrado no te dice nada. Si después de apretar sigue mojando, lo más probable es que el otro extremo esté igual de gastado.
Antes de que preguntes
¿Cuándo tiene sentido cambiar toda la manguera en vez de solo la junta?
Si el tubo tiene grietas visibles, zonas decoloradas o el flexo metálico está abombado en algún punto, cámbiala entera. También si ya lleva muchos años puesta: el interior se llena de cal y el tubo pierde flexibilidad. Una manguera nueva de buena calidad cuesta entre 10 y 25 dólares y se instala con los mismos dos pasos que acabas de leer.
¿Las juntas universales funcionan para todos los tipos de ducha?
Las medidas estándar sirven para la gran mayoría de mangueras de ducha domésticas. Si tu conexión es de otro tamaño (pasa en griferías antiguas y en algunas marcas de importación), lleva la junta vieja a la ferretería y compárala allí mismo. Es más rápido que medir a ojo.
¿Qué pasa si el goteo viene del cabezal, no de la manguera?
El proceso es el mismo: se desenrosca el cabezal, se revisa la junta del conector y se cambia si está gastada. Ahora bien, si el agua sale por los orificios del cabezal con el grifo cerrado, eso no es la junta. Es el cartucho o la válvula del mezclador, que ya no corta del todo, y esa reparación es otra.
¿Puedo usar silicona en vez de teflón para sellar?
No en este caso. La silicona es para sellar superficies fijas, como la unión del plato de ducha con la pared. En una rosca que vas a desconectar algún día, la silicona se pega, endurece y te obliga a rascar el fileteado para volver a montar. El teflón sale de un tirón.
¿Por qué gotea la manguera si acabo de instalarla nueva?
Casi siempre por una de dos cosas: falta teflón en la rosca, o la junta se movió de sitio al atornillar y quedó pinzada en vez de plana. Desconecta, comprueba que la goma está asentada en el fondo, añade teflón y vuelve a montar. Las mangueras nuevas a veces traen la junta suelta dentro de la bolsa y se instalan sin ella por descuido.
Antes de dar el trabajo por cerrado
- Localiza el punto exacto del goteo antes de desmontar (extremo del grifo o extremo del cabezal)
- Cierra el paso y vacía la presión residual
- Junta deformada o cuarteada: se cambia, no se recoloca
- Teflón en la rosca, en el sentido del apriete
- Prueba con presión real y papel seco
El material completo no llega a 3 dólares y el trabajo se resuelve en una tarde de diez minutos. Si después de cambiar las juntas de los dos extremos el agua sigue apareciendo, deja de insistir con la rosca: el problema está dentro del mezclador, y ahí sí conviene que lo mire alguien con las piezas de repuesto de esa grifería.